Abd Allah Ibn Buluggin (1.075-1.090): Procede de la rama de los banu Ziri de la que uno de sus miembros, Zawi Ibn Ziri, de origen bereber, pasa a España y tras la caída del Califato crea los fundamentos para la independencia posterior de la Cora de Granada. Buluggin fué el cuarto miembro y tercer rey de la dinastía zirí y su reinado se caracterizó por el deterioro y las contínuas presiones de Al-Mutamid de Sevilla y Alfonso VI a quienes hubo de pagar cuantiosos tributos. Tras la invasión almorávide de Yusuf Ibn Tasfin, Abd Allah se rindió el 8 de Septiembre de 1.090 bajo la principal promesa de garantizarle su propia seguridad. Tras visitar Algeciras, Ceuta y Mequinez, fijó una residencia controlada en Agmat donde escribió sus memorias (imagen de portada arriba) y donde murió.
.. Se preocupó por las ciencias y las artes y por obras de embellecimiento, sanidad y policía de la ciudad; pero era débil de carácter, asustadizo y abúlico. Al menos esa es la silueta que surge de los cronistas, de su conducta y de su misma obra escrita. Vacilante en política, lo vemos intentar conciertos con Al-Mutamid de Sevilla o con el rey de Castilla Alfonso VI. Un resentido poeta satírico le dispara dardos empozoñados: luego de llamarle necio y que obra como tal, dice: "Cuando fortifica edificios, faltando a la obediencia a Alá, pienso que de puro insensato, se está labrando su propia prisión, como si fuese un gusano de seda...".
Destronado por el almorávide Yusuf, después de haber participado en las batallas de Sagrajas (al-Zalaqa) y de Aledo, es enviado al destierro. En Africa, concretamente en Agmat, escribirá unas sensacionales "Memorias" (encontradas por Lévi-Provençal en la biblioteca de la mezquita de Fez) que han dado mucha luz sobre el reinado de los ziríes en Granada.
Bereber: La denominación corresponde a los soldados reclutados en el Norte de África por los generales orientales y que constituyeron una poderosa fuerza de choque en la conquista musulmana de España y de Granada. El origen del nombre es más que dudoso: La palabra "bárbaros" empleada por griegos y romanos, parece ser su mejor procedencia. Fueron llamados, también, númidas, gétulos y mauros, nombres derivados del griegos "nómadas".
La dinastía fundadora del taifato de Granada tuvo, también, esa procedencia y merece el reconocimiento de haber podido construir un reino razonablemente potente. Se trata, en el caso de los bereberes que llegaron a Granada, de una étnia tribal procedente de Berberia cuya fracción Sinhaya, reinante en Ifriquiya, se fracturó por la sucesión de ese trono de manera que a la muerte de Buluggin Ibn Ziri el gobierno de Ifriquiya pasó a su hijo Al-Mansur quien, a su vez, se la legó a su hijo Badis Ibn Al-Mansur, constituyéndose así una dinastía hereditaria, de padres a hijos. El Zawi Ibn Ziri que llegó a Granada en apoyo de Suleimán Al-Mutain pertenecía a una de las ramas laterales separadas del poder, circunstancia que quiso rectificar el sinhaya granadino cuando en 1019 embarcó en Almuñecar para alcanzar el trono de Ifriquiya que no alcanzaría.
Elvira: Aparte de ser una muy típica calle de la ciudad que delimita el actual Albayzín en su borde Oeste y ser el último reducto del antiguo barrio de Elvira (Ilvira) junto con parte de la actual barriada de San Ildefonso, Elvira es el resultado final de los topónimos aplicados a la ciudad ibérica (Elibyrge) y la romana Ilíberis. La denominación árabe de Ilvira debió corresponder a la ciudad ubicada cerca de la actual Sierra Elvira de la que huyeron sus pobladores para refugiarse en la acrópolis del Albayzín, evidentemente más segura y de mejor defensa. Fue, por tanto,una población musulmana construida al pie de Sierra Elvira entre Atarfe y Pinos Puente sobre alguna de las ciudades romanas preexistentes.
Forma parte fundamental de la polémica surgida entre Alcazabistas y Elviristas sobre el origen urbano de la actual ciudad de Granada. Medina Elvira floreció durante los siglos VIII y IX. Sus habitantes construyeron una importante mezquita (865) propia de la capitalidad de la ciudad y a finales del siglo XI y principios del X, la dominación islámica de la urbe inició una imparable descomposición como consecuencia de las interminables guerras tribales durante el poder emiral y califal que ya daban síntomas de deterioro y agotamiento.
Según los documentos de la época, Medina Elvira era una ciudad luminosa, abierta, de fácil acceso y de comunicación plural y cómoda, circunstancias que en momentos de paz coadyuvaban a su esplendor, riqueza y prestigio. Sin embargo estas favorables condiciones se convertían en contrarias al llegar las circunstancias de enfrentamiento, de tensión, dependencia y peligros. Así pues, se decidió abandonarla y su población incrementó el número de habitantes de la Granada del Albayzín, a partir de ahora, refundada y potenciada.
Granada: El topónimo procede de alguna de las diversas interpretaciones que han venido ofreciendose por los diferentes investigadores del tema: Mármol Carvajal argumenta que en donde actualmente se halla la capilla de San Cecilio y antes Bib Qastar, debió de existir un castillo, el del granado, que pudo transmitir al territorio envolvente su propia denominación: Castillo del granado (Hinz Roman) o de las granadas. De ahí ciudad del castillo de las granadas, de la granada y definitivamente, por simplificación,Granada. La versión que nos ofrece Hurtado de Mendoza es tan poco creíble como el poder demostrar la llegada y residencia en la ciudad de una tal Nata, hermana de Florinda la Cava, la hija de D. Julián que D. Rodrigo, el último rey visigodo, ultrajó. En cambio, Al-Khentil y su rigurosa lógica parece convencernos más: de las dos versiones que ofrece las más aceptada es la que supone que el nombre de Granada aparece como consecuencia de aplicar términos procedentes del persa arabizado tales como Gar (ciudad fortificada) y Natä (elevada). De la fusión de ambas palabras parece proceder Granada. Otros autores, como Gallego y Burín, afirman que la toponimía debe guardar relación con la forma en que hubo de crecer esta ciudad árabe. En su opinión a cada nuevo barrio correspondía una cerca de protección y así sucesivamente. Al ser este crecimiento muy similar a la ordenación interna del fruto de la granada, de ahí el nombre.
Según el polígrafo Ibn Al-Jahtib, "Granada está muy próxima a ser una ciudad armónica en su estructura y es parecida a Damasco en la mayor parte de los recursos que posee. El marco en que se inscribe esta gran ciudad, incluidos en ella sus arrabales, comprende cinco montes, una extensa llanura y una sucesión de lugares habitados y de zonas de cultivo sin el menor asomo de espacios abandonados o en ruinas, ni de tierra alguna baldía...; los habitantes que la pueblan, en número que sólo Quien escribió las acciones de los hombres lo sabe, forman un conjunto con los puentes sólidamente construidos, con las venerables mezquitas y con los bien organizados zocos... La ciudad de la Alhambra es la residencia del poder, situada en la parte alta del núcleo urbano. Mirando al Sur, se dominan desde ella blancas cumbres, altas torres, inexpugnables fortalezas, bellos palacios. Los excedentes de sus aguas y los sobrantes de sus depósito sy albercas fluyen en arroyos oyéndose desde la lejanía sus murmullos. Las murallas de la ciudad, rodeadas están de extendidos jardines (basatin) que pertenecen a/patrimonio del sultán (mustaflas) y de frondosos árboles... No hay parte alguna de la muralla sin huertas, viñedos y jardines. La zona llana de la parte Norte del recinto amurallado encuentra almunias espléndidas de considerable coste. El recinto amurallado de la ciudad y la tierra inmediata extramuros cuentan con más de 130 molinos harineros movidos por agua. Es una ilustre capital (hadira), el trono de sus reyes y, como el radiante sol, no necesita alabanzas... Se levanta en un lugar elevado y ello permite divisarla desde lejos. El palacio real se manifiesta dominando la ciudad. De sus montañas descienden raudales de agua, que es nieve fundida; por causa de este río rodean a la ciudad numerosas alquerías y huertas que parecen de gran capacidad productiva. Las murallas ciñen a esta ciudad y las múltiples torres de su Alhambra asemejan estrellas esparcidas por el cielo, que se levantan ordenadamente, en graderías. Hay innumerables mezquitas nobles y antiguas, canales por los que constantemente discurre el agua y anchurosos caminos; sin embargo, no ha, nada absolutamente perfecto... Sus calles están tan mal urbanizadas de manera que sus habitantes se fatigan al recorrerlas. Sus edificios no son sólidos y la madera y la cal que se usan en la construcción resultan carísimos".
Monte: Se trata de una alusión a la instalación en acrópolis defensiva, propia de la época. En el territorio elegido, existían y existen, de Norte a Sur, las colinas de Aynadamar, Cartuja, Albayzín, Axabica, Sol y Mauror. La elegida en los tiempos de la primera ocupación siria (765 d.C.) por Assez Abderrahman El Xeibani fue la de la inmediata Hinz Garnata y del posterior Albayzín debido a la gran similitud con Damasco encontrado en el espacio visual del entorno por la aristocracia siria.
"Granada está muy próxima a ser una ciudad armónica en su estructura y es parecida a Damasco en la mayor parte de los recursos que posee. El marco en que se inscribe esta gran ciudad, incluidos en ella sus arrabales, comprende cinco montes, una extensa llanura y una sucesión de lugares habitados y de zonas de cultivo sin el menor asomo de espacios abandonados o en ruinas, ni de tierra alguna baldía...; los habitantes que la pueblan, en número que sólo Quien escribió las acciones de los hombres lo sabe, forman un conjunto con los puentes sólidamente construidos, con las venerables mezquitas y con los bien organizados zocos... La ciudad de la Alhambra es la residencia del poder, situada en la parte alta del núcleo urbano. Mirando al Sur, se dominan desde ella blancas cumbres, altas torres, inexpugnables fortalezas, bellos palacios. Los excedentes de sus aguas y los sobrantes de sus depósito sy albercas fluyen en arroyos oyéndose desde la lejanía sus murmullos. Las murallas de la ciudad, rodeadas están de extendidos jardines (basatin) que pertenecen a/patrimonio del sultán (mustaflas) y de frondosos árboles... No hay parte alguna de la muralla sin huertas, viñedos y jardines. La zona llana de la parte Norte del recinto amurallado encuentra almunias espléndidas de considerable coste. El recinto amurallado de la ciudad y la tierra inmediata extramuros cuentan con más de 130 molinos harineros movidos por agua. Es una ilustre capital (hadira), el trono de sus reyes y, como el radiante sol, no necesita alabanzas... Se levanta en un lugar elevado y ello permite divisarla desde lejos. El palacio real se manifiesta dominando la ciudad. De sus montañas descienden raudales de agua, que es nieve fundida; por causa de este río rodean a la ciudad numerosas alquerías y huertas que parecen de gran capacidad productiva. Las murallas ciñen a esta ciudad y las múltiples torres de su Alhambra asemejan estrellas esparcidas por el cielo, que se levantan ordenadamente, en graderías. Hay innumerables mezquitas nobles y antiguas, canales por los que constantemente discurre el agua y anchurosos caminos; sin embargo, no ha, nada absolutamente perfecto... Sus calles están tan mal urbanizadas de manera que sus habitantes se fatigan al recorrerlas. Sus edificios no son sólidos y la madera y la cal que se usan en la construcción resultan carísimos".(Ibn Al-Jhatib)
ZAWI IBN ZIRI: (1013-1019) Fue el primer emir y fundador de la dinastía. Había venido de Africa para ayudar al pretendiente al califato Suleimán Al-Mutain. Sin embargo es posible que su venida estuviera animada de un deseo de venganza per. sonal, pues su padre, el jefe berberisco Ziri ibn Atiyya había sido asesinado. En realidad, es que había recibido graves heridas en una batalla librada cerca de Ceuta (octubre del 988), tratado como rebelde por el regente del califato de Córdoba, Almansur (Ibn-Abi Amir), quien expuso la cabeza de Ibn Atiyya en una de las puertas de la ciudad, cerca de los muros del alcázar. Ayuda, pues, Zawi al pretendiente y nada pudieron contra él las amenazas del califa Abd al-Rahman IV, llamado al-Murtadá, que es derrotado y asesinado en Guadix. Zawi recibe del agradecido Suleiman la cora de Elvira como feudo. Zawi pertenece a la tribu sinhaya (o lamtuna), esto es, "portadores del velo". Los sinnayíes era filofatimíes en oposición a la tribu zanata, que era antifatimita. Con ayuda de los suyos, se afianza en el poder. El acontecimiento más trascendente de su reinado y decisivo en la historia de Granada fue el cambio de capitalidad. Los habitantes de Elvira se trasladan a Granada que queda erigida como cabeza del reino. Palacios y edificios comienzan a levantarse den tro del recinto de la alcazaba y en las laderas del Darro e incluso en torno a la fortaleza de la Sabika en la futura Alhambra... Es muy valioso el testimonio del historiador Ibn Hayyan quien asegura que la nueva metrópoli arrebató su fama a Elvira, ya arruinada por siempre jamás, apropiandose el nombre de la vecina Garnata al-Yahud, o "Granada de los judíos". Pero más valioso todavía es el testimonio de Abd Allah, descendiente de Zawi y último rey zirí, en sus famosas "Memorias".
HABUS IBN MAKSAN (1025-1038). En su reinado va a surgir la extraordinaria personalidad de un judío, llamado Samuel Ben Nagrela visir del propio Habus y del sucesor de éste, Badis. El protector de Ben Nagrela fue el secretario de Habus, Ibn al-Arif (que asesinado por Badis poco después de subir al trono).Sorprendentemente fué un judío en una corte musulmana. El acontecimiento es de excepción pues la tolerancia musulmana no llegaba hasta el punto de consentir pacientemente que un judío fuese primer ministro. Pero también, si esto había de ser posible, tenía que ser en Granada" (R. Dozy). Bien es cierto que se trataba de un personaje extraordinario, pues "además de buen matemático y filósofo, sabía y hablaba, según se cuenta, hasta siete idiomas, y era particularmente docto en el árabe y su literatura, al par que habilísimo pendolista, cualidad a la sazón en gran aprecio" (Gonzalo Maeso). En efecto: sábese que Ben Nagrela fue no sólo político sino filósofo y literato. Escribió numerosas poesías: "Diwan", una introducción al Talmud; una "Epístola de los compañeros", "El libro de riqueza" y varios tratados gramaticales y filológicos. Hubo en el reinado de Habus algunas guerra y alborotos con los reyes vecinos, que Samuel Ben Nagrela supo llevar con discreción.. Los mismos beréberes, odiadores de los judíos, lo celebraron. Un poeta adulador y aúlico (Al-Monfatil) llega a escribir frases como las siguientes, en alabanza del visir: "Reuniste en tu persona todas las buenas cualidades que los otros sólo en parte poseen; tú que has devuelto la libertad a la generosidad cautiva, tú que eres tan superior a los hombres de Oriente y de Occidente, lo mismo que el oro es superior al cobre. Si los hombres pudieran distinguir lo verdadero de lo falso no pondrían su boca sino en tus dedos. En vez de tratar de agradar a Dios besando en la Meca la piedra negra, besarían tus manos, porque ellas son las que disponen la felicidad."
ABD ALLAH IBN BULUGGIN (1075-1090) es el último rey de la dinastía zirí.. Se preocupó por las ciencias y las artes y por obras de embellecimiento, sanidad y policía de la ciudad; pero era débi] de carácter, asustadizo y abúlico. Al menos esa es la silueta que surge de los cronistas, de su conducta y de su misma obra escrita. Vacilante en política, lo vemos intentar conciertos con Al-Mutamid de Sevilla o con el rey de Castilla Alfonso VI. Un resentido poeta satírico le dispara dardos empozoñados: luego de llamarle necio y que obra como tal, dice: "Cuando fortifica edificios, faltando a la obediencia a Alá, pienso que de puro insensato, se está labrando su propia prisión, como si fuese un gusano de seda...". Destronado por el almorávide Yusuf, después de haber participado en las batallas de Sagrajas (al-Zalaqa) y de Aledo, es enviado al destierro. En Africa, concretamente en Agmat, escribiría unas sensacionales "Memorias" (encontradas por Lévi-Provençal en la biblioteca de la mezquita de Fez) que han dado mucha luz sobre el reinado de los ziríes en Granada ~
Tras loz Ziríes, verdaderos artífices del reino de Granada, la invasión Almorávide de Yusuf Ibn Tasfin inicia una época de transición hacia el poder hispano musulmán de los Nasrís (Nazaríes o Nazaritas) tras la campaña de carácter endógeno iniciada y culminada con éxito por el señor de Arjona Mohamed Ibn Alhamar Ibn Nasr.
Almanzor: Caudillo árabe español (939 a 1.002). En sus largas invasiones en territorio cristiano pudo llegar incluso a Santiago de Compostela, destruyéndola pese a que respeto el sepulcro del Apostol. Fue vencido en el 998 por los cristianos en Calatañazor (Soria) y a consecuencia de las heridas recibidas murió en 1.002 en Medinaceli.
El mayor peligro de todos los que amenazaron la existencia de los reinos cristianos de los primeros tiempos de la Reconquista tuvo su representación en este caudillo. Almanzor pertenecía a una familia de la nobleza árabe de segundo grado; sus antepasados habían sido gentes de leyes y él mismo, después de terminar los estudios de leyes en la universidad cordobesa, se estableció como abogado muy cerca del palacio del Califa. Su habilidad le permitió ocupar algunos cargos durante el reinado de Alhaken II pero fue en tiempo de Hixén II cuando logró escalar los más altos cargos del Califato: llegó a ser el verdadero dueño del poder y después de haber demostrado sus grandes dotes de gobernante llegó a ser el más famoso de los generales árabes que en España hubo. Dirigió cincuenta y dos campañas contra los cristianos y contra los pueblos africanos saliendo de todas ellas victoriosas. Ante el peligro que suponía para los cristianos, se unieron contra él los reyes de León, Navarra y Castilla logrando derrotarlo en la ya citada batalla de Calatañazor.
Garnata Al Yehud:La Garnata Al Yehud o la Granada de los Judíos fue otro importante núcleo de crecimiento en la ciudad inicial. La contínua afluencia de inmigrantes de esta cultura obligó al inicial poblamiento a expandirse más allá de la parte alta del Mauror y Torres Bermejas hasta llegar a Puerta Real siguiendo el margen izquierdo del Darro. El área de San Matías constituyó su punto de mayor concentración y, por tanto, el nucleo estable de la judería granadina hasta la expulsión decretada en 1.492.
Cuando llegan los primeros musulmanes en torno al 714 en Granada coexistían dos comunidades de manifiesta tibieza en sus relaciones y con un distanciamiento más que supuesto. Se trataba de la comunidad visigótica que pronto se convertirá en mozárabe y aquella otra, endogénica, privatista y organizada, integrada por los habitantes de la vieja Garnata de los judíos. La islamización del territorio se producirá rápidamente y las comunidades preexistentes son toleradas y declaradas tributarias. En el caso de los judíos se produce una cierta colaboración pues hoy sabemos el importante papel llevado a cabo por los hebreos en las conquistas musulmanas. Maltratados por los visigodos, los judíos, ante la amenza del destierro o de la abjuración de sus creencias, fomentarán las conquistas de los invasores sirios y africanos. Incluso se encargaron de asegurar las ciudades ya conquistadas en tanto que los invasores proseguían sus campañas.
Samuel Ben Nagrela: Noble judío garnatí que por sus grandes cualidades fue elegido como cercano colaborador del rey Habus Ibn Maksan, llegando a organizar, convenientemente, un estado de funcionamiento adecuado para las nuevas exigencias. La designación para las altas funciones que desempeñaría se produjo tanto por la voluntad del monarca Sinhaya como por el consejo del visir Abu-l-Qasim Ibn al-Arif. Se sabe que Ben Nagrela fue no sólo político sino filósofo y literato. Escribió numerosas poesías: "Diwan", una introducción al Talmud; una "Epístola de los compañeros", "El libro de riqueza" y varios tratados gramaticales y filológicos. Hubo en el reinado de Habus alguna guerra y alborotos con los reyes vecinos, que Samuel ibn Nagrela supo llevar con discreción. Los mismos beréberes, odiadores de los judíos, lo celebraron. Un poeta adulador y aúlico (al-Monfatil) llega a escribir frases como las siguientes, en alabanza del visir: "Reuniste en tu persona todas las buenas cualidades que los otros sólo en parte poseen; tú que has devuelto la libertad a la generosidad cautiva, tú que eres tan superior a los hombres de Oriente y de Occidente, lo mismo que el oro es superior al cobre. Si los hombres pudieran distinguir lo verdadero de lo falso no pondrían su boca sino en tus dedos. En vez de tratar de agradar a Dios besando en la Meca la piedra negra, besarían tus manos, porque ellas son las que disponen la felicidad."
Este noble judío destacó, sobretodo, por su gran habilidad diplomática puesta de manifiesto en la conseguida alianza de los Ziríes granadinos con el soberano de Almería Zuhayr. Su carrera política se llevo a cabo al servicio de dos grandes monarcas del taifato granadino: Habus Ibn Maksan (1019-1035) y Badis Ibn Habus, el gran Badis, (1035-1075). Muere Samuel en el año 1056 a los sesenta y tres años de edad sucediéndole su hijo Yusuf Ben Nagrela que ni tenía su carácter ni su habilidad, dando origen a un crónico malestar de la nobleza musulmana que culminó con la Diatriba del walí de Ilvira, Abu Isaq y el consiguiente levantamiento general, extremadamente violento, de la nobleza árabe concretado en el terrible Pogrom de la noche del 31 de Diciembre de 1066. La masiva eliminación de la nobleza judía, de sus familiares y de sus criados se produjo en el entorno del palacio Dar Al Dic Roh hoy área de la Plaza de San Miguel Bajo. De Samuel Ben Nagrela dice Sánchez Albornoz lo siguiente:
"De su padre, Habus, heredó Badis, además del reino, al visir, judío e intelectual Samuel Ben Nagrela: barbarie y refinamiento frente a frente en Granada. "No podía ser mayor el contraste que separaba a la ignorancia, la bravura, la crueldad y el ciego ímpetu del soberano, y el talento político, la reflexión, la cultura refinada y la suavidad de su ministro. Como sus caracteres se complementaban, se entendieron a maravilla. Sin la astucia del hebreo, la barbarie del bereber habría fracasado. Eran dos personalidades extraordinarias. Y el elogio de Samuel por el más grande de los historiadores hispanomusulmanes, Ibn Hayyan, su contemporáneo, además, nos descubre todas las facetas: inteligencia, saber, refinamiento, doblez y astucia del judío genial."
(Claudio Sánchez Albornoz)
(Texto de la Diatriba del alfaquí Abu-Isaq contra los judíos que desató el Pogrom de 1.066)
"Lleva, mensajero, a todos los sinhaya, lunas llenas y leones de nuestro tiempo, estas palabras de un hombre que los estima y que creería faltar a sus deberes religiosos si no les diera saludables consejos.
Vuestro señor ha cometido un yerro, del que los malévolos se regocijan: pudiendo elegir su secretario entre los creyentes, lo ha tomado entre los infieles. Gracias a este secretario, los judíos, desde el fondo de su vilipendio se han convertido en grandes señores, hasta el extremo de que ya en orgullo y arrogancia rebasan todo limite.
De la noche a la mañana y sin sospecharlo siquiera, han conseguido cuanto pudieran apetecer; han llegado al ápice de los honores, de manera que el mono más vil de esos infieles cuenta hoy entre sus dores una muchedumbre de piadosos y devotos musulmanes. Y todo eso no lo deben a su propio esfuerzo, no; ¡el que los ha. encumbrado tan alto es un hombre de nuestra religión!
¡Ah! ¿Por qué ese hombre no sigue a su respecto el ejemplo que dieron los príncipes buenos y devotos de antaño?¿Por qué no los vuelve a su puesto? ¿Por qué no los convierte en los más viles de mortales?
Entonces, yendo en tropel, llevarían en medio de nosotros una vida errante, a merced de nuestro desdén y nuestro desprecio; entonces no tratarían a nuestros nobles con altivez, ni a nuestros santos con arrogancia gancia; entonces, no se sentarían a nuestro lado esos hombres de raza impura, ni cabalgarían al lado de nuestros grandes señores de la corte! ¡Oh Badis! Tú eres un hombre de gran sagacidad y tus conjeturas equivalen a la certeza:
¿Cómo es posible que no te percates del mal que hacen esos diablos cuyos cuernos se manifiestan por doquier en tus dominios? ¿Cómo puedes profesar afecto a esos bastardos que te han hecho odioso ante el género humano? ¿Con qué derecho esperas afianzar tu poder, cuando esas gentes destruyen lo que tú edificas? ¿Cómo puedes otorgar una confianza tan ciega a un malvado, y hacer de él tu íntimo amigo?
¿Has olvidado que el Omnipotente dice en el Libro que no hay que trabar amistad con los malvados? No tomes, pues, a tales hombres como ministros; abandónalos a las maldiciones, pues toda la tierra clama contra ellos; ¡pronto temblará y entonces todos pereceremos! Dirige tus miradas hacia otros países y verás que en todas partes se trata a los judíos como perros y se les da de lado. ¿Por qué has de ser tú el único en obrar de otra manera, tú que eres un príncipe amado de tus pueblos, tú que procedes de ilustre estirpe de reyes, tú que aventajas a tus contemporáneos, como tus antepasados aventajaron a los suyos?
Llegado a Granada vi que allí señoreaban los judíos. Se habían repartido la capital y provincias; en todas partes mandaba uno de esos malditos. Ellos recaudaban las contribuciones, comían opíparamente, vestían con todo lujo, en tanto que vuestra indumentaria estaba vieja y deteriorada. Todos los secretos del Estado les eran conocidos: ¡qué imprudencia confiarlos a traidores! Los creyentes malcomían a razón de un dirbam por cabeza; ellos, en cambio, banqueteaban suntuosamente en palacio.
Os han suplantado en el favor de vuestro soberano, ¡oh musulmanes! ¿Y vosotros no los recusáis, les dejáis hacer? Sus oraciones resuenan igual que las vuestras: ¿no lo oís, no lo veis? Sacrifican bueyes y carneros en vuestros mercados y ¡vosotros coméis la carne que para ellos mismos es inmunda! El jefe de esos monos ha enriquecido su morada con incrustaciones de mármol; ha hecho correr fuentes donde corre el agua más cristalina y en tanto que nos hace esperar a su puerta, se mofa de nosotros y de nuestra religión.
¡Oh, Dios, qué desventura! Si dijera que es tan rico como tú, ¡oh rey!, diría la verdad. ¡Ah! Apresúrate a degollarlo y a ofrecerlo en holocausto; sacrifícale; es un carnero cebón. No perdones a sus parientes y allegados. También ellos han reunido inmensos tesoros. Toma su dinero. Tú tienes más derecho que ellos.
No creas que sea una perfidia matarlos, no; la verdadera perfidia sería dejarles reinar. Han quebrantado el pacto que habían estipulado con nosotros; ¿quién se atrevería, pues, a recriminarte por castigar a perjuros? ¿Cómo podríamos nosotros aspirar a distinguimos, viviendo en la oscuridad, cuando los judíos nos deslumbran con el brillo de sus grandezas? Comparados con ellos somos objeto de vilipendio, y diríase en verdad que nosotros somos unos malvados y que esos hombres son gente honorable.
No consientas por más tiempo que nos traten como hasta ahora vienen haciendo, pues tú nos responderás de su conducta.
Recuerda que tú también un día tendrás que dar cuenta al Eterno sobre la manera como hayas tratado al pueblo que El eligió y que ha de gozar de la eterna bienaventuranza."


